María Jesús Leza y su RECUERDO DEL NORTE

Llega a las librerías RECUERDO DEL NORTE (editorial Cuadernos del Laberinto. Madrid 2015), un libro de relatos situados en el País Vasco en donde la autora, María Jesús Leza, nos da una visión de la existencia que, sin ocultar ninguno de sus aspectos oscuros, desvela lo poético de cada circunstancia humana, dotando de belleza cada alegría y cada pena, cada esperanza y cada desilusión.
Hablamos con la autora antes de su cita con los lectores en la Feria del Libro de Madrid (caseta 322).  En “Recuerdo del Norte” nos muestra un País Vasco que evoluciona, nos enseña la visión de la montaña mediante los ojos de una niña, del mar mediante las sensaciones de una mujer y en general descubrimos una atmósfera especial que logra diferenciar ese Norte que ama. 


 ¿Qué significa el Norte, qué es “Recuerdo del Norte”?

 Para mí el Norte significa el origen, mis raíces, el lugar donde me crié y viví mis primeras experiencias. Esos recuerdos y evocaciones los he tratado de plasmar en este volumen de relatos, donde el Norte geográfico y ambiental juega un papel esencial.

Su nueva obra, este conjunto de relatos, viene dividido en las etapas vitales de la vida: infancia, adolescencia, madurez… ¿Se cambia mucho con el tiempo o la esencia es la misma y son las circunstancias las que nos van modelando?

Pienso que en esencia apenas cambia. En los primeros años de vida ya nos formamos nuestro carácter, aunque reconozco que un ambiente y circunstancias determinadas puede irnos influyendo en nuestra manera de pensar y actuar a lo largo de la vida.

¿Cómo llega María Jesús Leza al mundo de la literatura? 

A la literatura llegué de la mano de la plástica, a través de las editoriales donde trabajaba como ilustradora de libros infantiles y juveniles; teniendo en cuenta además que siempre he sido una gran lectora, me atreví a adentrarme en esa aventura apasionante que es la escritura.


¿Qué opinión le merece el mundo cultural actualmente en España?

Creo que está muy vivo en todos los campos, tanto en la plástica como en la literatura, a pesar de las dificultades y de la crisis.

Este mismo miércoles firma en la Feria del Libro de Madrid. ¿Qué siente al enfrentarse cara a cara con los lectores, cómo es la emoción del escritor al entregar su obra a la editorial?

Cuando una editorial decide publicarte es una emoción indescriptible, para mí el mejor momento. Enfrentarte a los lectores implica mucha responsabilidad y algo de nervios porque en el fondo temes defraudarles. No obstante firmar en la Feria del libro me hace mucha ilusión.

 El libro viene ilustrado por sus propias acuarelas. ¿Una obra global, una artista global?

Desde siempre me ha atraído el género del paisaje en la pintura. De hecho mi primera exposición fue sobre paisajes del País Vasco. Considero un gran privilegio poder ilustrar mis propios libros, en eso si puedo verme como una "artista global".

 ¿Cómo ve el futuro? 

No pienso demasiado en el futuro, aunque confieso que tengo varios proyectos en la cabeza. En general lo veo de manera positiva pues soy optimista por naturaleza.

 (Entrevista en el programa de Radio Nacional de España SEXTO CONTINENTE, dirigido por Miguel Ángel de Rus)

CHICAS DE CAMPO DE OJOS VERDES



Hace aproximadamente un año que descubrí a la escritora irlandesa Edna O´Brien y su primera novela editada en España por Errata Naturae, “Chicas de campo”. Esta novela sacudió la sociedad de la católica Irlanda hace cincuenta años y fue considerada escandalosa y obscena, hasta tal punto, que el párroco de su aldea natal quemó tres ejemplares en la plaza pública.

“Las chicas de campo” reveló al mundo una escritora joven, valiente y con ganas de liberarse de las ataduras religiosas y familiares, pues no hay duda de que es una novela autobiográfica. Una autora que tenía mucho que contar y lo hizo por medio de una escritura sencilla, fresca y apasionada.

A través de sus personajes, Caithleen y Baba, dos chicas de campo, narra la historia de la Irlanda rural de esa época, en un país pobre, atrasado y lleno de prejuicios religiosos. Cuenta la vida de estas jóvenes desde que son niñas hasta que, ya adolescentes, son enviadas a estudiar internas a un convento de monjas. Las duras y terribles condiciones que deben sufrir en ese colegio las hacen sentirse como si estuviesen en una cárcel y urden un plan para que las expulsen; un plan, en mi opinión, diabólico y cómico a la vez. Al final consiguen realizar su sueño, trasladarse a Dublin, donde Caithleen se colocará como dependienta en una tienda de ultramarinos, mientras Baba seguirá otros derroteros. Caithleen es tímida, introvertida, aplicada, buena estudiante. Baba,  atrevida, desenvuelta, desvergonzada y “pasa” totalmente de estudiar. En realidad se trata del “alter ego” de Caithleen, que se deja arrastrar por ella a quien, en el fondo, admira y, a la vez, teme. 

                                                  




Según propias palabras de la autora, “en Irlanda había una censura terrible, todo era malo. Los católicos irlandeses han sido peores que los españoles, cualquier cosa era pecado y reinaba un ambiente de continua opresión, al menos en España tenían sol y eso debía de mitigar bastante”.

Confieso que he disfrutado mucho con la lectura de este libro que te atrapa desde sus primeras páginas. Hasta he llegado a identificarme y recordar mis tiempos de niñez y adolescencia -yo también me eduqué en un colegio de monjas dentro de un país oprimido y no guardo muy buen recuerdo de ello precisamente-. Me ha emocionado y hasta me he reído, ya que entre sus páginas, a menudo dramáticas, siempre asoma un  resquicio para el humor y la ternura.

Ni que decir tiene que cuando en el mes de mayo de este año, descubrí en la Feria del Libro de Madrid, “La chica de ojos verdes”, editado también por Errata Naturae, me puse contentísima. “La chica de ojos verdes”, es la continuación de “Las chicas de campo” y, aunque sigue con las andanzas dublinesas de Caithleen y Baba, se centra en el personaje de Caithleen y su relación con Eugene, un intelectual maduro, al que idealiza y proyecta todos sus sueños y esperanzas.

En fin, recomiendo a los que aún no lo hayan hecho la lectura de estas dos novelas, no se arrepentirán se lo aseguro.

María Jesús Leza  


Entrevista en "Cuéntame"

El día 17 de septiembre realicé una entrevista radiofónica en el programa “Cuéntame” de Unión Madrid, conducido por Carmen Jiménez.




Para escuchar la entrevista pincha AQUÍ

Hélade: exposción de pinturas y grabados


El día 4 de septiembre presenté en la Sala de Exposiciones de la Oficina Principal de Correos, paseo del Prado, 1, mi muestra de pintura y grabado  titulada HELADE.
Inaugurada por el director de la Oficina, don Jesús de Santos, seguidamente pronuncié unas palabras en las que exponía la interpretación e intención de la obra, inspirada en el mundo griego antiguo, se cerró el acto con un pequeño recital de poesía a cargo del poeta y escritor Jorge Díaz-Leza.



Helade es un conjunto de grabados y pinturas en los que pretendo mostrar una visión personal del mundo de la mitología griega, usando los mitos como vehículos de reflexión acerca de los elementos esenciales que configuran el pensamiento humano, el arte y la conciencia individual y colectiva. Desde esta perspectiva, el quehacer artístico de la Grecia clásica y arcaica es el punto de partida para mirar de otro modo la obra de nuestros antepasados y entender la modernidad como fruto de trabajos anteriores. 








Exposición de grabados "Helade"


Del 3 al 16 de abril tuvo lugar en la Galería La Paloma de la calle Toledo 108, mi exposición de grabados titulada “Helade”  inspirados en el mundo y mitos griegos. Algunas de estas obras venían insertadas con poemas también inspirados en ese mundo de Alfredo Piquer, Aureliano Cañadas y Jorge Díaz Leza.




VI GALA PREMIOS CUENTAMONTES

El sábado 22 de Febrero en el teatro Cervantes de Preter, se celebró la VI Gala del Concurso Internacional de poesía y relatos Cuentamontes Elda-Preter. Yo había sido uno de los ocho finalistas con el relato titulado “Sinfonía Alpina”, y tuve que subir al escenario, como los restantes finalistas, para leer un fragmento de mi relato. La Gala, en la que no faltaron actuaciones, proyecciones y la orquesta sinfónica, Kasiklásica, fue una autentica y entrañable fiesta de la montaña y de la naturaleza, organizada magníficamente por los tres clubs de montaña con que cuenta Elda y llevada con gran acierto y entusiasmo por Juan Manuel Maestre, montañero, escritor y alma mater del Concurso.   


SOROLLA Y LA LUZ DEL NORTE

Rompeolas
Es sabido que el mar era uno de los temas preferidos, probablemente el que más sedujo al  pintor Joaquín Sorolla.
Nacido en Valencia a orillas del mar, desde niño debió de percibir su gran fuerza plástica, la fascinación del movimiento del agua y su renovar incesante en la sucesión de los cambios de tiempo y de las estaciones.
El mar Mediterráneo, concretamente el de la costa levantina, es el que con más frecuencia plasmó en sus lienzos, captando como nadie su luz en las distintas horas del día, el agua, sus transparencias y reflejos o la refracción de los cuerpos en sus aguas.
Sin embargo no rehuyó el reto que suponía la luz de las costas norteñas,  más suave y matizada, con sus nieblas, brumas y cambios constantes de tiempo.
Hay una deliciosa y pequeña tabla, titulada “Playa de San Sebastián”, de cielo gris y mar verdoso; desde la playa, dos figuras femeninas parecen otear el horizonte y en la arena aparecen los charcos que ha dejado la marea baja y que reflejan el cielo. El apunte realizado con cuatro rápidas pinceladas capta el momento de forma magistral.
Playa de San Sebastián

A principios del siglo XX, se pone de moda entre la aristocracia y las clases pudientes el veraneo en el Norte de España, sobre todo Santander y Guipúzcoa, San Sebastián Zarauz, Guetaria y también la playa francesa de Biarritz.
Durante los veranos de 1917 y 1918, Sorolla y su familia se instalan en San Sebastián. El pintor ya goza de un éxito notable y por lo tanto de una posición acomodada.  Entre los numerosos lienzos, que realizó hay una que llama poderosamente la atención, se trata del titulado “Rompeolas, San Sebastián”, en el que Sorolla parece querer emular a los maestros impresionistas franceses por su paleta vigorosa de gran pincelada. Representa un paisaje tormentoso de nubes color violeta sobre un mar verde grisáceo surcado por olas enormes que avanzan hacia el rompeolas, mientras una pequeña multitud contempla el espectáculo. En contrapartida a este, otro lienzo, “Mar de Zarauz”, realizado en la plenitud del ocaso y en donde las nubes, rosáceas, violetas y naranjas, que ocupan las tres cuartas partes del lienzo, se desplazan tumultuosas sobre un mar azul turquesa.
Mar de Zarauz

Los cuadros y apuntes de playa es un tema que le interesa especialmente, el lugar donde capta el ambiente cosmopolita de la época. La playa se convierte en escenario y exhibición de la alta burguesía. “Bajo el toldo, playa de Zarauz”, pintado durante el verano de 1910, muestra a toda su familia sentada sobre bajo el toldo protector, que no se ve pero que se intuye, elegantemente vestida.  “Antonio García en la playa”,  suegro del pintor, sentado sobre una mecedora con un veraniego traje  blanco y canotier. “Sobre la arena, playa de Zarauz”, una composición audaz y sorprendentemente moderna que recuerda el mundo de la fotografía, que el mismo tuvo ocasión de experimentar como ayudante en el estudio fotográfico de su suegro.
 Por otra parte hay que tener en cuenta que la suavidad del clima norteño brindaba la ocasión para lucir la moda de la “Belle Epoque”, en la que abundaban, sombreros, pamelas, sombrillas y vestidos historiados en las damas y trajes de tonos claros y canotiers en los caballeros. Contemplando esos cuadros playeros de Sorolla, una piensa si no se habría inspirado en ellos el director de cine italiano, Luchino Visconti, para la ambientación de muchas de las secuencias de playa en su celebérrima película “Muerte en Venecia”. 
Los distintos miembros de su familia solían ser sus modelos habituales, Clotilde, su esposa, y sus hijos Joaquín, María y Elena. Se trataba indiscutiblemente de una familia de guapos, sobre todo Joaquín y Clotilde, que posaron en numerosas ocasiones para el pintor. En sus lienzos playeros siempre aparecen ataviados con elegancia exquisita, predominando el color blanco en los trajes y complementos. En el titulado “Clotilde en la playa” un retrato realizado al contraluz, la luz se filtra a través de la sombrilla reflejando en su traje tonos violetas azules y verdes. “María en la playa de Biarritz”, la grácil y delicada figura de María, también vestida de blanco, convertido casi en violeta por los efectos del contraluz, con sombrerito del mismo color y recortada sobre un mar que reverbera y nos deslumbra. Es muy probable que también fuese su hija María la que posa para el lienzo titulado “Instantánea”, en el que una muchacha prepara su cámara fotográfica, posiblemente una kodak, tan de moda en esa época. Pintado en Biarritz durante el verano de 1906, la figura femenina con el mar como fondo, aparece abocetada con pinceladas rápidas y precisas destacando el juego del traje y de la pamela envuelta en una gasa que parecen agitarse con el viento marino. Hasta el propio artista sucumbió a la tentación de autorretratarse en la playa con el mar como fondo, en esta ocasión el Mediterráneo. En este lienzo magnífico La mirada del pintor inquisitiva y grave parece observarnos desde la arena sosteniendo los pinceles con gesto desafiante.

El color del mar
Exposición temporal
Museo Sorolla
Madrid